sábado, 7 de mayo de 2011

Hijos del progreso

Difuntos en el aire.
Todo gris siempre es gris
y solo existe ese color.

Pero aparece en la noche,
cuando la nube de ceniza
con sus estáticas partículas
hormiguean en nuestros bronquios
trabajando en el entorno
por ya no ser más asfixiante.

Y cuando el sol retorna a nuestro domicilio
con su emparedado sofrito, más que refrito,
donde su fuego es más que rezumo,
y más que reseco éste nuestro manantial,

donde nuestra conducta
deshidrata la gravedad
y la noche que vuelve con su vestido gris
y nos cobija en su aliento.

Después del paso de generaciones
ya no queda nada que perforar
ni nada que salvar del desastre.

Ni blanca muerte
ni luto negro,
sólo difuntos en el aire.




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