El vacío reverdece en mi costado,
en mi pecho, en mi frente y en mi arruga,
en retazos de suspiros se fuga
hacia lo interminable determinado.
Se alimenta del hambre enmascarado
y me espanta mi escurridiza oruga
que tropieza, tambalea y se enruga
en cada calma que pasa y ha colmado.
Abril es mi mes que me lo revienta
por todos que reclinan en su agravio
floreciendo más nada y mucha afrenta.
Lo dije en palabra que no se entiende,
me duele tanto este profundo vacío
que un soneto termina y se desentiende.
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