domingo, 1 de mayo de 2011

Acaso sea el ocaso

Ya se pone el sol a las nueve de la noche.
Es septiembre, ya sí que se fue agosto
con su balada inamovible y con sus pistas de baile,
donde el juego de siempre y el cuchicheo de siempre
denotan la misma generación de grácil vida.

Las parejas ya no bailan,
los niños si juegan
lo hacen con menor entusiasmo,
y la juventud espera ya curiosa
la llegada del nuevo verano.

Luego ya con noviembre
el desamparo parece evidente,
pero yo ya no siento el tiempo

ni los meses
                         ni las estaciones

solo denota el peso castrado de los años

de mis miedos
                           de mis temores.

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