sábado, 21 de mayo de 2011

Mi trocito de valentía
es este verso plagiado
del corazón de los poetas;
donde la noche puede no ser noche
y la lira sean estrellas
que encienden y apagan
las ascuas de los deseos.

Sus desfiladeros perros
sus metáforas seminales
me empujan cara a la muerte
por entregarle mi calavera.

Camino por las palabras
paso al frente
lo que torpemente cabizbajo
dejo a la corriente.

Creo en su carmín de espejos
porque no tengo en que creer
sino tinta asesina,
sangre de los sentimientos.

Lo que no supe contarte
aquí lo digo,
lo que no supe atreverme
aquí lo lloro,
lo que no supe expresarme
lo expreso en un papel botella
que haga de navío,
atravesando el manto helado
en el que nado cuando hace frío.


viernes, 13 de mayo de 2011

Con el anti-aire

Versan mis ojos fotografiados
en la certidumbre del pasado,
semillas esparcidas en las horas
de un telescopio desahuciado
por la química.

Las lentes reflejan mi cuerpo
que se descompone
en partículas de carbono
al tacto de mis pulmones con el anti-aire,
en múltiple alarido.

Empiezo a mear lejía
que es el cloro
para desinfectar mis mareas,
y bebo precisamente
de la fruta que no se altera
cuando me altero, y viceversa.

Tropiezo en cada subidón de gasolina
al fumar desde las esquinas verdes,
y enverdece mis pupilas
en mi pensamiento primitivo.

Me reniego y me expulso,
la tierra ya fue invadida,
cinco soldados terrestres
discutieron la derrota reñida.

El museo de réplica natural
ha sido restaurado,
en él embalsamado
la única estima de polvo
del último hombre.

Ladrones de invernaderos
aporrean sus dientes mellados
y ayunan atemorizados
a que sane la cordura.

La soledad de las estrellas,
arriba, en lo alto,
llueve acompañadas
por almas sin temperatura.

Por esto que pasa
y esto que me pasa
toma, inhala y sueña,
recuerda lo que no sabes,
olvida el polvo,
enluta la mala profecía,
y no tires de la cadena
cuando la inquietud te lo pida.

domingo, 8 de mayo de 2011

El vacío reverdece en mi costado...

El vacío reverdece en mi costado,
en mi pecho, en mi frente y en mi arruga,
en retazos de suspiros se fuga
hacia lo interminable determinado.

Se alimenta del hambre enmascarado
y me espanta mi escurridiza oruga
que tropieza, tambalea y se enruga
en cada calma que pasa y ha colmado.

Abril es mi mes que me lo revienta
por todos que reclinan en su agravio
floreciendo más nada y mucha afrenta.

Lo dije en palabra que no se entiende,
me duele tanto este profundo vacío
que un soneto termina y se desentiende.


Voy y vuelvo
por el paseo de la alegría
triste en el camino,
y se me hace más astuto su devenir
a una casa cada vez más vacía,
donde remuerdo la almohada
de toda una infancia en amnesia
ahogada de escalofrío.

Bostezo los días que me colman
simulando un carpe diem
que acaba desglosado, atropellado,
impaciente y más impaciente
en cada hora que pasa,
riño su victoria y se la disputo
me disciplino constantemente
me enfrento a mi laureles
para que no me engañe y haga pasar factura.

Voy superando las circunstancias
pero de que me sirven
si las voy perdiendo.

Camino torpemente por las pecas de mi ignorancia
hacia una nueva luz, nuevo sendero…
achacando las curvas del pensamiento.

Busco la luz en el tiempo
y me reinventa su sombra.

Busco de nuevo, terco, imbécil,
que sea luz este imberbe tiempo,
pero mástil del desperdicio
huracán evaporado
por su cáncer de luna
en cada alarma de sol,
aparece en su resquicio.

Incierto piso los días
lo más poéticamente diestro,
y colmo la sed pasada
con la misma sed que ahora sedienta.

La mañana del amor
será la luz sin su sombra
de sólo yo y mi inútil
disfrazado de verde,
donde los años apadrinen
a mi cuerpo y lo haga rebasar
más allá de mi brevedad de alma.

sábado, 7 de mayo de 2011

Hijos del progreso

Difuntos en el aire.
Todo gris siempre es gris
y solo existe ese color.

Pero aparece en la noche,
cuando la nube de ceniza
con sus estáticas partículas
hormiguean en nuestros bronquios
trabajando en el entorno
por ya no ser más asfixiante.

Y cuando el sol retorna a nuestro domicilio
con su emparedado sofrito, más que refrito,
donde su fuego es más que rezumo,
y más que reseco éste nuestro manantial,

donde nuestra conducta
deshidrata la gravedad
y la noche que vuelve con su vestido gris
y nos cobija en su aliento.

Después del paso de generaciones
ya no queda nada que perforar
ni nada que salvar del desastre.

Ni blanca muerte
ni luto negro,
sólo difuntos en el aire.




domingo, 1 de mayo de 2011

Acaso sea el ocaso

Ya se pone el sol a las nueve de la noche.
Es septiembre, ya sí que se fue agosto
con su balada inamovible y con sus pistas de baile,
donde el juego de siempre y el cuchicheo de siempre
denotan la misma generación de grácil vida.

Las parejas ya no bailan,
los niños si juegan
lo hacen con menor entusiasmo,
y la juventud espera ya curiosa
la llegada del nuevo verano.

Luego ya con noviembre
el desamparo parece evidente,
pero yo ya no siento el tiempo

ni los meses
                         ni las estaciones

solo denota el peso castrado de los años

de mis miedos
                           de mis temores.

Decir adiós

Los gatos lloran en la noche.
Rastrean en los contenedores
los restos de basura.
           
Han llegado tarde.
Son las dos menos diez de la madrugada
y el maloliente camión ya se ha llevado
nuestros restos y desperdicios.

Los gatos lloran en la noche.
Sus balbuceos rompen
el silencio y no puedo coger sueño.

Mejor sería no abatirme
por el engorde de mis párpados…

El cielo pastel de la mañana
ahoga mi grito en despertar
a la alarma de un niño hambriento.