Tumbado
en el suelo de mi mirada
observo
a la luna rozar la piel
de
otro verso ausente y en retirada
que
incrimina cada pisada infiel.
Tumbado
en el suelo de mi mirada
pide
esta alma un cuerpo de inspiración,
que
la canción salga de una tirada
en
la apuesta de perder mi desazón.
Mas sé que cuando vivo no hay manera
de
subrayar lo que a veces escribo,
por
lo que la almohada se desespera.
Quiero
vaciar el alma sin motivo,
y
sé que cuando escribo no hay manera
de
subrayar lo que a veces vivo.
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