jueves, 5 de julio de 2012

Escriba lo que escriba


Muerte o vida es el vacío
que no me quiere escribir.

Es un desagradecido,
después de tantos versos
en la noche sin fin,
encuentra mi sonrisa
y piensa que ya no le obedezco.

Piensa que sólo su voz
cobra vital importancia,
y que los relojes marcan su tiempo.

Piensa que su cuerpo indefinible
es la religión de la duda,
y que abrir los sentidos
siempre lleva a pronunciar
su aliento, su nombre.

Intenta callar al mundo
y el pecado es el poeta.

Por eso voy a dedicarme
a llenar cántaros de inspiración
con su estupendo silencio,
como, por ejemplo;

esta tarde, ahora mismo,
el verso que nace muere dos veces;
o es olvido o recuerdo
que duerme conmigo,

esta tarde de telediario
he descubierto
la cárcel del hombre en su alma;
quien posee la libertad
y no la siente consigo,
o que en verdad la siente
pero pertenece al miedo.

Es en este atardecer,
cuando la calma invade
en materia de relojes,
cuando somos eternos.

Cuando puedo decir
que la verdad no existe
por más que mintamos.

También se me viene,
en tinta corrida,
que el blanco es el color de la ausencia
y las horas anestesiadas de presente
marcan tu recuerdo,

ese mismo blanco de la muerte,
desde que tú no estás.

Y de vuelta al espejo
busco la luz en el tiempo
y me reinventa su sombra.
Bostezo los días
en un Carpe diem atropellado,
impaciente y más impaciente
en cada momento que pasa.

Y entrelazando imágenes
trazo la curva del pensamiento;
con lo de fuera y lo de dentro.

Pero ahora, como siempre,
interrumpe una voz
y llego a una conclusión;

el vacío te responde
escribas lo que escribas. 

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