domingo, 12 de agosto de 2012


A veces no me soporto.

A veces es habitual
recordarse los complejos
e insultarlos a la cara.

La carencia del lenguaje,
lo absurdo de la inocencia
lo absurdo de la quietud
lo absurdo de mi existencia.

Quiero escribirlo ahora
(en esta noche de verano viva
con vocerío en las calles
que se apaciguará por septiembre)
para ser mi propio testigo
en mi propio castigo.

A veces y tantas veces
no soy yo mismo,
incrimino a mi alrededor
y la rabia es un perro acorralado
que ladra mi arrítmico corazón.

No existe mejor insulto
que insultarse en un poema.

A veces resulto ser yo,
encogido de hombros
habitando la tristeza. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario