Si algún día me quieres,
-ya que tantas noches lo haces-
procura pronunciar esas palabras
cuando estemos cansados y hagan falta.
Porque ya sabes
que mi cuerpo en el tuyo vive,
y mientras tanto
te doy las gracias, como regalo de amor.
Por eso no reprimas
-con la derrota en el gesto-
noches que no fueron las más bonitas,
besos que se quemaron para ya no encenderse
o llamadas sin contestar,
porque si algún día sé que me quieres
y percibo en tu rostro algo inusual,
será la noche anterior
la que agradezca mi despedida.
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