jueves, 29 de diciembre de 2011

Justo antes de acostarme te recuerdo
más sensible que el tacto de las nubes,
con labios de arena fina que muerdo
todavía en el sueño que me subes.

Podría decir que eres la más bella
y que las rosas fueran a tu sombra
tristes canciones que encienden la mella
del amor que sin ser verdad se nombra.

Podría decir que siento tus manos
como pozo sin fondo del deseo,
y que en tu ausencia no vivo sino hiero.

Podría escribir versos que ni yo creo,
-este soneto sin rima ni pianos-
y solo quiero pensar que te quiero.



lunes, 26 de diciembre de 2011

Romance Muerto

El amor, que se ahoga en el desierto
con la luna clavada en todo el pecho,
cegó sus impulsos en su ancha luz.

Y con la luz el dolor se mostraba,
vivo, marcado en ese fuego ardiendo,
con las lágrimas de arrepentimiento.

Y con el dolor la luz, invadida
por su propia sombra ya centenaria,
más allá de ese crudo y frío invierno.

Cupido, tan cargado de tensiones,
desertó los podridos corazones
sin más oficio que velarse a sí mismo.

En la noche perdida sin estrellas
que anticipa los días sin poetas,
los versos corren para así salvarse.

La cara oculta que se ama el amor
en espejos trucados de avaricia,
hizo apagar el latido del mundo.


lunes, 19 de diciembre de 2011

La música que suena
ya no va conmigo.

A mí me persigue un ruido
tan agónico y punzante,
que no tengo escapatoria.

Ese ruido habla por mí
y por mi garganta rota,
como una enredadera
lo siento y lo presiento,
sin conocerle.

Ese ruido me hace autista,
y cuando quiero un juguete
no lo quiero, pero nunca al revés.

Por eso cuando hablo nadie entiende
mi forma de libertad,
que es seguir escapando.

Por eso la música
-esa que suena-
se perdió para siempre.

viernes, 9 de diciembre de 2011

poesía

¿Qué vienes a decirme,
en la noche callada,
con el corazón hambriento
y este odio ante el espejo
de recitar sin palabras, sin vida?

¿Acaso este reencuentro
-mi niña caprichosa-
es solo mío,

con esa absurda idea
de ver el mundo
con ojos de poeta,
sin vida que saber?

Yo sólo sé del tiempo
que ignorado vuelve a aparecer
para darme en la frente,

de esa despedida sin fin
de quien se ve ya muerto
sin haber nunca vivido,

de quien pasea su cuerpo
con el alma en los labios,
marchitos de existencia. 

Pero a pesar de ello
insistes en verme
cuando menos te necesito,
vuelves para recordarme
que tan sólo vivir es de cobardes,

que andar las calles
para nada encontrarse
es como bailar sin pareja,

y que la mentira de los versos
es lo más doloroso,
para quien sufra de vida.






lunes, 5 de diciembre de 2011

Si algún día me quieres,
-ya que tantas noches lo haces-
procura pronunciar esas palabras
cuando estemos cansados y hagan falta.

Porque ya sabes
que mi cuerpo en el tuyo vive,
y mientras tanto
te doy las gracias, como regalo de amor.

Por eso no reprimas
-con la derrota en el gesto-
noches que no fueron las más bonitas,
besos que se quemaron para ya no encenderse
o llamadas sin contestar,

porque si algún día sé que me quieres
y percibo en tu rostro algo inusual,

será la noche anterior
la que agradezca mi despedida.

El espejo trucado

Porque te conozco.

Al sólo mirarte, sin conocerte,
te conozco.

Te conozco con ese aire
que barre sábanas cada mañana,
con la mirada vacía en el techo
sin asunto ni dirección resuelta
                                                 
…y siempre te levantas.

Te conozco sin descifrar tu nombre;
eres cuerpo entre la multitud
y pánico en las azoteas.

Te conozco con los ojos vendados
y el corazón caliente,
con antiguos pies ahora en el barro,
llorando flores.

Te conozco en tu mirada de espejo,
-mi dama de hierro-
que está a punto de partirse.