1) Soledad ya no hablo sino contigo,
y no eres sino mi sustancia misma
en un continuo llanto de carisma
donde no existe amiga ni enemigo.
Soledad que dormitas en el alma
y vives para nunca envejecer,
este corazón se deja vencer
en tu oleaje sin fondo ni calma.
Soledad que te enamoras tan sola,
de las amantes siempre la más fiel
porque ante la vida dudas la aurora.
De tu palabra muere la amapola
marchita en la sequedad de mi piel,
y pides un soneto a cualquier
hora.
2) Una gota de soledad es mi alma
desde el mar incesante y
tenebroso
donde la luz es la presente calma
que invade mi nostalgia sin
reposo.
Nostalgia de las vidas no vividas
y de los momentos que se
perdieron
en la estupidez de mis torpes
huidas,
en los labios dormidos que
murieron.
Ahora mi ausencia sigue
obsesionada
por encontrar una voz en la
sombra
que niegue de la vida
frivolidades.
Y debo confesar en mi mirada
que no podré contar lo que me
asombra
sin evitar el daño de las edades.
3) Quiero escribir un soneto de
amor
para ti, mi soledad, que desvelas
cada noche apagando las estrellas
de mi cuerpo inválido sin calor.
Te desvelas para estar junto a
mí,
y recordarme que no hay otros
besos
que no sean los tuyos en mis
huesos
y en mi carne, esclava en tu
bisturí.
Nadie sabe nuestro amor, soledad,
en la parda esencia de cada noche
devorando lunas en saciedad.
Permaneces en amor y amistad,
en tanta palabra de este fantoche
que te quiere y no te quiere de
verdad.
*
* *
4) Soledad que siempre empiezas
cuando el mundo nos acaba,
tú, en cada noche despierta
para velar la amargura,
entre sábanas cubierta
en sueños de travesura.
Soledad caprichosa,
fría, cargante, nostálgica,
tan joven y tan vieja,
arena en el desierto,
viento soplando en la mar,
en campo y en ciudad;
calles vacías de gente,
calles repletas de gente,
escritor en la noche,
reflejo de la luna
en botella vacía,
almohada desvelada,
espejo que delata,
hombre paseando al perro,
individuo individual
por ser sencillo por fuera
y complicado por dentro,
amor en la rutina,
sexo sin placer en el alma,
herida que no siente,
verdad que nunca miente,
besos en la retina,
triste número uno,
palabra tan corta y tan larga.
Soledad sin alegría,
te invito a que te incineres
y abandones este oficio
de desinflar corazones.
* *
*
5) Habitamos la soledad,
¿se siente ella habitada?
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