sábado, 28 de julio de 2012


Tumbado en el suelo de mi mirada
observo a la luna rozar la piel
de otro verso ausente y en retirada
que incrimina cada pisada infiel.

Tumbado en el suelo de mi mirada
pide esta alma un cuerpo de inspiración,
que la canción salga de una tirada
en la apuesta de perder mi desazón.

Mas sé que cuando vivo no hay manera
de subrayar lo que a veces escribo,
por lo que la almohada se desespera.

Quiero vaciar el alma sin motivo,
y sé que cuando escribo no hay manera
de subrayar lo que a veces vivo.

lunes, 23 de julio de 2012

Otra inútil canción para la paz*


Si un poema se convirtiera en himno,
otra inútil canción para la paz*,
su canto haría de un mundo benigno
o un mensaje acribillado sin más.

Las palabras forjadas por los cuerpos
condenadas a amarse sin parar,
si un día defendieran nuestro miedo
el verso ya no sería un hogar.

Por eso hay que ventilarlas al viento
que, como el mar, no entiende de fronteras
ni de habitáculos que deban asiento,

es bueno dejarlas libres de tormento
y solo sufran en carne de cualquiera;
aquel que sin entender las siente dentro. 

viernes, 13 de julio de 2012

Canción inútil


Para alejarme del verso
necesito que tu boca
vocalice esas palabras
y afirmen la vida es bella.

Para alejarme de ti
me basta con este verso
que nace de la conciencia
pésima de tu deseo.

Para alejarme del arte
que dibuja tu sonrisa
más vale que no me beses
ni despacio ni deprisa.

Para alejarme de mí
todo tuyo se hace bueno;
para alejarme del verso
que no quiere compartir.

domingo, 8 de julio de 2012

Soliloquio de una noche


Es la noche la que introduce
el andar insomnio y vago
de querer estar despierto
para que no pase otro día.

Otro día en esta certeza,
inconfundible y real,
donde la luz está muerta
y el pecho vendado a voces.

De la tragedia que no entiendo
de mi cuerpo paralizado
sólo sé que vivir anclado
es retratarse con el tiempo.

Hoy consigo preguntarme
menos veces de las que duermo
si cada paso de soldado
se encaminan a alguna parte.

Pero la sangre a veces fluye
como el licor llega al cerebro,
y hay noches que emiten suspiros
que abofetean en el sueño.


jueves, 5 de julio de 2012

Escriba lo que escriba


Muerte o vida es el vacío
que no me quiere escribir.

Es un desagradecido,
después de tantos versos
en la noche sin fin,
encuentra mi sonrisa
y piensa que ya no le obedezco.

Piensa que sólo su voz
cobra vital importancia,
y que los relojes marcan su tiempo.

Piensa que su cuerpo indefinible
es la religión de la duda,
y que abrir los sentidos
siempre lleva a pronunciar
su aliento, su nombre.

Intenta callar al mundo
y el pecado es el poeta.

Por eso voy a dedicarme
a llenar cántaros de inspiración
con su estupendo silencio,
como, por ejemplo;

esta tarde, ahora mismo,
el verso que nace muere dos veces;
o es olvido o recuerdo
que duerme conmigo,

esta tarde de telediario
he descubierto
la cárcel del hombre en su alma;
quien posee la libertad
y no la siente consigo,
o que en verdad la siente
pero pertenece al miedo.

Es en este atardecer,
cuando la calma invade
en materia de relojes,
cuando somos eternos.

Cuando puedo decir
que la verdad no existe
por más que mintamos.

También se me viene,
en tinta corrida,
que el blanco es el color de la ausencia
y las horas anestesiadas de presente
marcan tu recuerdo,

ese mismo blanco de la muerte,
desde que tú no estás.

Y de vuelta al espejo
busco la luz en el tiempo
y me reinventa su sombra.
Bostezo los días
en un Carpe diem atropellado,
impaciente y más impaciente
en cada momento que pasa.

Y entrelazando imágenes
trazo la curva del pensamiento;
con lo de fuera y lo de dentro.

Pero ahora, como siempre,
interrumpe una voz
y llego a una conclusión;

el vacío te responde
escribas lo que escribas.