La distancia es un cerco a tu cintura
cuando atemperas la sed de mí mismo
dando brincos de rabia y hermosura
en la extraña fuente de tus abismos.
Y es que lloro inquieto sin la ternura
con que dañas mi ánimo de lisiado
en tu intento de ponérmela dura
con tan pobres besos que siempre has dado.
Ya no siento tus noches en los días,
y será porque prefiero ayunar
las raciones de amor que me debías.
Desnudas mi llanto mudo al crear
desechos que perduran, Poesía,
en tu oficio masoquista sin par.
No hay comentarios:
Publicar un comentario