y mis palabras marcan un desierto
donde cada verso de sed ha muerto
en la espera de un canto de sirena
que detenga los mares en la escena
de dos cuerpos amándose en lo incierto;
el espejismo carnal hecho cierto
a desbandadas bajo luna nueva.
Ya no sé sino esa vaga ilusión
que me remueve gritando ternura
y dormita esta boca congelada.
En cada lenta noche sin ración
se desordena el aire con bravura
haciendo al corazón una llamada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario