La verdad el soneto poco importa
porque once sílabas siempre se piensan
en matemática que no conforta
el gorgoteo íntimo que me aprensa.
Esta tinta aborta versos tachados
que nunca se escriben como respuesta,
esta tinta deplora amor manchado
de vacío en la estrofa que me atesta.
Un vendaval en mi corazón crío;
la astucia exiliada de caminar
la astucia exiliada de caminar
el ansia donde sólo queda el frío.
La verdad del soneto es recitar
las aguas turbias que sangran el río
de palabras tan fueras de lugar.
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