Amo la ágil memoria de tu cuerpo
que pretende olvidarse de hermosura
cuando la noche hace de él su estatura
y el silencio febril arde lo incierto.
Cuando te disparo después de muerto
y esta lengua dialoga en la espesura,
amo la ceniza en tu pecho oscura
que recuerda los días de desierto.
Porque mi forma de querer no es tuya,
gusto tu piel como vida que marcha
en la disciplina de cada encuentro.
Mi perfecta sed es que el agua fluya
por la soberbia de besos en racha
sin tristeza qué pensar de momento.
sábado, 20 de julio de 2013
martes, 11 de junio de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
Quiero escribir el silencio
de las palabras vacías,
la riqueza penetrable
de este mundo boquiabierto.
Decir que la vida sobra
si no se intenta la risa.
Decir que no hay que decir
porque se ha dicho de todo
sin saber si se dice nada.
Pero seguimos diciendo
porque algo habrá que decir;
es lo que se dice existir.
Quiero escribir el silencio
de las palabras vacías,
la pobreza sempiterna
de este mundo boquiabierto.
de las palabras vacías,
la riqueza penetrable
de este mundo boquiabierto.
Decir que la vida sobra
si no se intenta la risa.
Decir que no hay que decir
porque se ha dicho de todo
sin saber si se dice nada.
Pero seguimos diciendo
porque algo habrá que decir;
es lo que se dice existir.
Quiero escribir el silencio
de las palabras vacías,
la pobreza sempiterna
de este mundo boquiabierto.
sábado, 25 de mayo de 2013
Mi corazón es una cárcel que cuando canta
pretende liberarse de auroras fatigadas
cavando un butrón que hierva la sangre a su garganta
para al aire salir en palabra derramada.
Mi corazón es un poema que cuando calla,
-amordazado como ladrido con bozal-
rompe su cuerpo de alma y en el silencio estalla
cuando el dolor tiene su propio verso al final.
Mi corazón, ancla que se teme a la deriva,
se reconoce analfabeto en latir amor.
No sabe sino despedirse para olvidar,
no sabe sino rememorar la despedida.
Balcón deshabitado que degrada el color,
cuando quiere querer, quiere no llegar a odiar.
domingo, 14 de abril de 2013
Ahora que soy palabra maltratada
quiero negar la aurora del dolor
que en su inventario diario en desamor
moja mi cama de cuentos sin hada.
Ahora que soy la luz de mis heridas
-la arquitectura infame de unos versos
que calan de duermevela los huesos-,
prefiero renegar de mí enseguida.
Porque día que anochece el encanto
de respirar pasos a la deriva
en el sabio asombro de rendir parte,
no es día, sino aurora de quebranto
que en su oscura serenidad aviva
esta timidez inquilina en Marte.
miércoles, 10 de abril de 2013
viernes, 15 de marzo de 2013
Analfabeto
Analfabeto de mis emociones
bostezo esta ronca melancolía
que el invierno escupe entre sus canciones
para perseverar la noche al día
en mi alma que no entiende de estaciones
ni magia que a la vida se extravía.
Cada luna roída por ratones
muestra el espejo de mi egolatría
que como este soneto nunca acaba;
desde la ausencia de catorce besos
que fabriquen un nombre junto al mío.
De pronto, inverna la canción que ansiaba,
y el amor, extranjero de mis versos,
me deja analfabeto en culto frío.
bostezo esta ronca melancolía
que el invierno escupe entre sus canciones
para perseverar la noche al día
en mi alma que no entiende de estaciones
ni magia que a la vida se extravía.
Cada luna roída por ratones
muestra el espejo de mi egolatría
que como este soneto nunca acaba;
desde la ausencia de catorce besos
que fabriquen un nombre junto al mío.
De pronto, inverna la canción que ansiaba,
y el amor, extranjero de mis versos,
me deja analfabeto en culto frío.
jueves, 14 de febrero de 2013
La noche es una palabra agotada
y el tacto de su olor desangelado
deja en mi cama como desagrado
este cuerpo sin gobierno de amada.
Riega el ruido del silencio en la almohada,
el verso que se recita cansado
con firma de corazón mutilado
y agua turbia entre rima desgarbada.
La noche es una palabra hedonista
y como ocaso que no aleja el día
pervive un desencanto reflexivo.
Siento la caída de un trapecista
que conjuga temblor y herida fría
hacia el limbo de un gesto sin motivo.
y el tacto de su olor desangelado
deja en mi cama como desagrado
este cuerpo sin gobierno de amada.
Riega el ruido del silencio en la almohada,
el verso que se recita cansado
con firma de corazón mutilado
y agua turbia entre rima desgarbada.
La noche es una palabra hedonista
y como ocaso que no aleja el día
pervive un desencanto reflexivo.
Siento la caída de un trapecista
que conjuga temblor y herida fría
hacia el limbo de un gesto sin motivo.
lunes, 7 de enero de 2013
La poesía es un reloj de arena
y mis palabras marcan un desierto
donde cada verso de sed ha muerto
en la espera de un canto de sirena
que detenga los mares en la escena
de dos cuerpos amándose en lo incierto;
el espejismo carnal hecho cierto
a desbandadas bajo luna nueva.
Ya no sé sino esa vaga ilusión
que me remueve gritando ternura
y dormita esta boca congelada.
En cada lenta noche sin ración
y mis palabras marcan un desierto
donde cada verso de sed ha muerto
en la espera de un canto de sirena
que detenga los mares en la escena
de dos cuerpos amándose en lo incierto;
el espejismo carnal hecho cierto
a desbandadas bajo luna nueva.
Ya no sé sino esa vaga ilusión
que me remueve gritando ternura
y dormita esta boca congelada.
En cada lenta noche sin ración
se desordena el aire con bravura
haciendo al corazón una llamada.
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