Hace placer. Niebla en la noche.
Mi existencia siente frescura
y en estas carnes aviva
lo que el silencio pregunta.
Cada suspiro de estrella
que se olvida percibir,
olvida también mi rostro
cansado de verse en mí.
Su aguado color rojizo
mesura toda grandeza
que se ansia tan impotente
a la vista de los hombres.
Y la tierra se hace nuestra
porque no existen defectos
ni frustración empedernida
de quien se siente mediocre.
Por eso en noche sin estrellas
mi desencanto se hace encanto
y es el silencio quien musita:
la niebla puede ser felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario