lunes, 29 de octubre de 2012


Hace placer. Niebla en la noche.
Mi existencia siente frescura
y en estas carnes aviva
lo que el silencio pregunta.

Cada suspiro de estrella
que se olvida percibir,
olvida también mi rostro
cansado de verse en mí.

Su aguado color rojizo
mesura toda grandeza
que se ansia tan impotente
a la vista de los hombres.

Y la tierra se hace nuestra
porque no existen defectos
ni frustración empedernida
de quien se siente mediocre.

Por eso en noche sin estrellas
mi desencanto se hace encanto
y es el silencio quien musita:
la niebla puede ser felicidad.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Cuestión de ser


Este idiota que llevo por nombre
no se rebela a sí mismo.

Este idiota anda sin caminar
se disfraza de cualquiera,
siente ajenas las verdades
y construye soledades blancas
sin chiste y sin idea.

Este idiota no se quiere
por quererse demasiado.

Este idiota apaga su propia luz,
tiene cara de vacío,
sombra indecisa
y alma en laureles.

Este idiota por oficio
cada día se supera
y escribe palabras desafinadas
sin sentido propio ni de cualquiera.

Este idiota narra idioteces
que no merecen ser leídas
en el corto tiempo de los hombres.

Mañana será a su vez decir hoy,
siendo este mismo idiota todo el tiempo,
y el otoño no produce tristezas
porque la sequía de las hojas
pertenecen a mi cuerpo.

Ya vive la indiferencia
de amar el sol de las tardes
como placer detenido,
las horas sin hacer nada
por contentar a mi piel.

La vida es cuestión de verbos,
y este idiota es tan idiota
que espera descifrarse,
llegar a comprender
cuando el tiempo enmudezca
que amar siempre existe,
nunca se inventa,
y que la mentira de envejecer
nace en el miedo,
madura en la nostalgia,
y fallece en la entrega
perpetua entre ejercer
y abandonar los días.

Este idiota es tan trágico
que se ríe de sí mismo.