jueves, 27 de septiembre de 2012


No es que escriba acompasado
o en la ocurrencia del pálpito.

Escribo en fecha incierta
y en necesidad prevista.

Escribo en ese día o en esa noche astuta
que sabe de pecados
porque cada palabra
mata más que las armas,
vuela más que las aves,
sopla más que el levante,
vive más que el propio tiempo.

Sumergido en el deseo
me aferro a ella
cuando la carne adormece
y mi espíritu enmudece invisible,
cuando cada instante sucede
y lo invade el silencio,
cuando se nutre de otras voces
mi propio eco,
cuando se ama y se llora
se ríe y se odia,
cuando extraño la magia
y canta la rutina,
cuando algo inquieta
y solo queda rellenar papel.

Escribo en la distancia de la luz,
la palabra atenta y sabia
dictamina el apogeo;

Si he de sufrir viviendo,
que breve sea
la inconstancia de escribir. 

lunes, 24 de septiembre de 2012


La luna es roja
porque compite con tu pelo,
que no es rojo
y, sin embargo,
por la furia de tus ideas
bien podría serlo.

La luna es negra
porque envidia el lunar
de tu pecho descubierto,
perceptible solo a su luz.

La luna lleva tu rostro
limpio de edades,
porque eres más hermosa
a cada noche que pasa.

La luna a veces produce espejismos,
y me retiene
meditando el pasado.

domingo, 23 de septiembre de 2012


Quiero escribir el silencio
de las palabras vacías,
la riqueza penetrable
de ese mudo boquiabierto.

Decir que la vida sobra
si no se intenta la risa.

Decir que no hay que decir
porque se ha dicho de todo
sin saber si se dice nada.

Pero seguimos diciendo
porque algo habrá que decir;
es lo que se dice existir.

Quiero escribir el silencio
de las palabras vacías,
la pobreza interminable
de este mundo boquiabierto. 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Soledades me sobran


1) Soledad ya no hablo sino contigo,
y no eres sino mi sustancia misma
en un continuo llanto de carisma
donde no existe amiga ni enemigo.

Soledad que dormitas en el alma
y vives para nunca envejecer,
este corazón se deja vencer
en tu oleaje sin fondo ni calma.

Soledad que te enamoras tan sola,
de las amantes siempre la más fiel
porque ante la vida dudas la aurora.

De tu palabra muere la amapola
marchita en la sequedad de mi piel,
y pides un soneto a cualquier hora.


2) Una gota de soledad es mi alma
desde el mar incesante y tenebroso
donde la luz es la presente calma
que invade mi nostalgia sin reposo.

Nostalgia de las vidas no vividas
y de los momentos que se perdieron
en la estupidez de mis torpes huidas,
en los labios dormidos que murieron.

Ahora mi ausencia sigue obsesionada
por encontrar una voz en la sombra
que niegue de la vida frivolidades.

Y debo confesar en mi mirada
que no podré contar lo que me asombra
sin evitar el daño de las edades.


3) Quiero escribir un soneto de amor
para ti, mi soledad, que desvelas
cada noche apagando las estrellas
de mi cuerpo inválido sin calor.

Te desvelas para estar junto a mí,
y recordarme que no hay otros besos
que no sean los tuyos en mis huesos
y en mi carne, esclava en tu bisturí.

Nadie sabe nuestro amor, soledad,
en la parda esencia de cada noche
devorando lunas en saciedad.

Permaneces en amor y amistad,
en tanta palabra de este fantoche
que te quiere y no te quiere de verdad.

          *      *      *

4) Soledad que siempre empiezas
cuando el mundo nos acaba,
tú, en cada noche despierta
para velar la amargura,
entre sábanas cubierta
en sueños de travesura.

Soledad caprichosa,
fría, cargante, nostálgica,
tan joven y tan vieja,
arena en el desierto,
viento soplando en la mar,
en campo y en ciudad;
calles vacías de gente,
calles repletas de gente,

escritor en la noche,
reflejo de la luna
en botella vacía,
almohada desvelada,
espejo que delata,
hombre paseando al perro,
individuo individual
por ser sencillo por fuera
y complicado por dentro,
amor en la rutina,
sexo sin placer en el alma,
herida que no siente,
verdad que nunca miente,
besos en la retina,
triste número uno,
palabra tan corta y tan larga.

Soledad sin alegría,
te invito a que te incineres
y abandones este oficio
de desinflar corazones.

                     *    *    *

5) Habitamos la soledad,
¿se siente ella habitada?