martes, 24 de enero de 2012

Sueñas desnuda, tierra,
pero tu corazón
lo arrancó el viento,
harto de dar bandadas
sin encontrar preguntas.

Las calles pisotean
tu frente, con angustias,
y el ruido apagó tu canto
que enmudecía el mar.

Ya no sabes situarte
y tu ciclo imbatible, constante,
quedó en una alfombra gris
de falsa sequía, sea verano o invierno.

¡Ay, lo que fue de ti,
tú que le pusiste nombre al tiempo!

Giraste al atardecer
para verte en el espejo,
y quisiste no tener ojos que alimentar
para huir del mundo.

Pero nadie lo sabe,
callaste para no ofender al hombre
que piensa en vivir
y te atropella,
que busca la verdad
y te incinera,
que persigue sumar
para restar la tierra.


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