¿Qué es la mar?
¿O el mar?
Su sonrisa no la encuentro
por más que repita sus labios en mis pies.
Sabes de sobra, caprichoso o caprichosa,
que contemplo tus joyas
como animal enamorado,
mientras te mofas
por lo ridículo de mis versos.
Me arrancas del suelo
y me destrozas la sombra
con la que camina mis ojos
al cruzar calles llenas de invierno.
Mientes con el viento cuando susurras
que te enorgullezco...
... y fue un pecado abrirlos para verte
porque ya nada me regalas,
llenaste mi apetito al sentir
que después no se siente nada.